Qué es lo primero que se nos
viene a la mente cuando decimos que una especie es “rara”? Entendemos acaso la
implicancia que puede tener este concepto desde la perspectiva de la ecología?
En fundamental abstraer este fenómeno biológico con su correspondiente
trascendencia a nivel de poblaciones para entender su orgánica.
Según Esparza-Olguín (2004) el
concepto históricamente se ha relacionado con características como la abundancia, la distribución y la restricción
del hábitat de las especies. Rabinowitz et.al.
(1986) reconoce que la rareza puede darse a distintos niveles y puede ser
de distintos tipos: (1) rareza biogeográfica
que se relaciona con la distribución espacial de las especies según extensas o
restringidas, (2) rareza o tolerancia de
hábitat que se relaciona con el grado de restricción de hábitat de las
especies según amplia o estrecha, (3) rareza demográfica que se relaciona con el tamaño de las poblaciones según
alta o baja. La combinatoria de estos términos dicotómicos entrega 8 posibles
combinaciones que entregan las formas de rareza, donde la combinación con los 3
criterios más bajos se denomina rareza extrema.
Hay que entender, que la rareza
de las especies les entrega una inherente mayor probabilidad de tener problemas
de conservación que las especies comunes, por ende, desde esta perspectiva se
ha enfocado su estudio, aunque Esparza-Olguín (2004) sostiene que el estudio de
las causas y consecuencias ecológicas y evolutivas de la rareza nos pueden
llevar a entender de mejor manera los patrones de abundancia y distribución de
las poblaciones en la naturaleza.
Ahora, si se pretende saber otras
características de la población o como los individuos son distintos unos de
otros, debemos utilizar otras herramientas de análisis. Por ejemplo, la distribución etaria, esta propiedad
emergente del ecosistema es la clasificación según tramos de edad (y a veces
complementado con el sexo) de una población, con el fin de mejorar el
entendimiento de las características inherentes de cada población estableciendo
ciertos patrones de crecimiento, tasas de natalidad, tasas de mortalidad, etc. (Smith,
2008)
Todo lo anterior sintetiza
características estructurales de las poblaciones, estáticas, pero si queremos
entender un poco la dinámica de estas y cómo cambian en el tiempo, por ejemplo
la demografía, hablemos de la tasa
intrínseca de crecimiento. Se entiende que la tasa de crecimiento es el
ritmo al cual una población crece en el tiempo, pero este índice puede tener
una componente ideal (teórico) y una real, así, un concepto necesario para
comparar ambos, haciendo referencia a la tasa máxima de crecimiento que puede
tener una población en condiciones de laboratorio y está delimitada por
propiedades fisiológicas (genética) es la tasa intrínseca de crecimiento
(Smith, 2006). Su utilidad radica en la estimación de la capacidad de carga de
un ecosistema u otras condiciones que afecten el crecimiento ideal de la
población.
Esparza-Olguín, L. (2004). ¿
Qué sabemos de la rareza en especies vegetales? Un enfoque
genético-demográfico. Boletín de la Sociedad Botánica Mexicana, 75,
17-32. México.
Rabinowitz, D., Cairns, S., &
Dillon, T. (1986). Seven forms of rarity and their frequency in the flora of
the British Isles. Soulé M.E. Ed. Conservation Biology: the Science of Scarcity
and Diversity, pp. 182-203, Sinauer, Sunderland. Massachusetts. Estados Unidos.
Smith, T. & Leo, R. (2007). Ecología (No.
574.5 S662e). Pearson Educación. Madrid. España.
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