lunes, 14 de noviembre de 2016

Algunos conceptos de estructura y dinámica de poblaciones.

Qué es lo primero que se nos viene a la mente cuando decimos que una especie es “rara”? Entendemos acaso la implicancia que puede tener este concepto desde la perspectiva de la ecología? En fundamental abstraer este fenómeno biológico con su correspondiente trascendencia a nivel de poblaciones para entender su orgánica.
Según Esparza-Olguín (2004) el concepto históricamente se ha relacionado con características como la abundancia, la distribución y la restricción del hábitat de las especies. Rabinowitz et.al. (1986) reconoce que la rareza puede darse a distintos niveles y puede ser de distintos tipos: (1) rareza biogeográfica que se relaciona con la distribución espacial de las especies según extensas o restringidas, (2) rareza o tolerancia de hábitat que se relaciona con el grado de restricción de hábitat de las especies según amplia o estrecha, (3) rareza demográfica que se relaciona con el tamaño de las poblaciones según alta o baja. La combinatoria de estos términos dicotómicos entrega 8 posibles combinaciones que entregan las formas de rareza, donde la combinación con los 3 criterios más bajos se denomina rareza extrema.
Hay que entender, que la rareza de las especies les entrega una inherente mayor probabilidad de tener problemas de conservación que las especies comunes, por ende, desde esta perspectiva se ha enfocado su estudio, aunque Esparza-Olguín (2004) sostiene que el estudio de las causas y consecuencias ecológicas y evolutivas de la rareza nos pueden llevar a entender de mejor manera los patrones de abundancia y distribución de las poblaciones en la naturaleza.
Ahora, si se pretende saber otras características de la población o como los individuos son distintos unos de otros, debemos utilizar otras herramientas de análisis. Por ejemplo, la distribución etaria, esta propiedad emergente del ecosistema es la clasificación según tramos de edad (y a veces complementado con el sexo) de una población, con el fin de mejorar el entendimiento de las características inherentes de cada población estableciendo ciertos patrones de crecimiento, tasas de natalidad, tasas de mortalidad, etc. (Smith, 2008)
Todo lo anterior sintetiza características estructurales de las poblaciones, estáticas, pero si queremos entender un poco la dinámica de estas y cómo cambian en el tiempo, por ejemplo la demografía, hablemos de la tasa intrínseca de crecimiento. Se entiende que la tasa de crecimiento es el ritmo al cual una población crece en el tiempo, pero este índice puede tener una componente ideal (teórico) y una real, así, un concepto necesario para comparar ambos, haciendo referencia a la tasa máxima de crecimiento que puede tener una población en condiciones de laboratorio y está delimitada por propiedades fisiológicas (genética) es la tasa intrínseca de crecimiento (Smith, 2006). Su utilidad radica en la estimación de la capacidad de carga de un ecosistema u otras condiciones que afecten el crecimiento ideal de la población.

Esparza-Olguín, L. (2004). ¿ Qué sabemos de la rareza en especies vegetales? Un enfoque genético-demográfico. Boletín de la Sociedad Botánica Mexicana, 75, 17-32. México.
Rabinowitz, D., Cairns, S., & Dillon, T. (1986). Seven forms of rarity and their frequency in the flora of the British Isles. Soulé M.E. Ed. Conservation Biology: the Science of Scarcity and Diversity, pp. 182-203, Sinauer, Sunderland. Massachusetts. Estados Unidos.

Smith, T. & Leo, R. (2007). Ecología (No. 574.5 S662e). Pearson Educación. Madrid. España.

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